Ansiedad y depresión: cómo distinguirlas y qué hacer al respecto
La ansiedad y la depresión son dos trastornos mentales muy comunes en la actualidad, pero que a menudo se confunden o se usan indistintamente. Sin embargo, es importante saber que se trata de condiciones diferentes, que requieren un diagnóstico adecuado y un tratamiento específico.
La ansiedad se caracteriza por un estado de nerviosismo, preocupación o miedo excesivo e irracional, que puede interferir con el funcionamiento normal de la persona. La depresión, por su parte, se define como un estado de ánimo bajo, tristeza o pérdida de interés por las actividades que antes se disfrutaban, que se prolonga por más de dos semanas.
Ambos trastornos pueden tener causas biológicas, psicológicas o sociales, y pueden afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, sexo o situación personal. Algunos factores de riesgo que pueden favorecer su aparición son el estrés, los traumas, los problemas familiares o laborales, las enfermedades crónicas o el consumo de sustancias.
¿Cómo saber si se sufre de ansiedad o depresión? Lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud mental, que podrá evaluar los síntomas y el grado de afectación de cada caso. No obstante, existen algunas señales que pueden ayudar a identificarlos:
– La ansiedad suele manifestarse con síntomas físicos como taquicardia, sudoración, temblores, dificultad para respirar o mareos.
– La depresión suele provocar síntomas emocionales como apatía, culpa, desesperanza o baja autoestima.
– La ansiedad suele generar una hiperactividad mental, con pensamientos negativos, obsesivos o catastrofistas.
– La depresión suele causar una falta de concentración, memoria o motivación.
– La ansiedad suele provocar una conducta de evitación o huida de las situaciones que generan malestar.
– La depresión suele conllevar un aislamiento social o una disminución del rendimiento académico o laboral.
¿Qué hacer si se padece ansiedad o depresión? Lo más importante es buscar ayuda profesional lo antes posible, ya que ambos trastornos tienen tratamiento y pueden mejorar con el tiempo. Algunas opciones terapéuticas son:
– La psicoterapia: consiste en un proceso de acompañamiento y orientación por parte de un psicólogo o psiquiatra, que ayuda a la persona a comprender y modificar sus pensamientos, emociones y conductas que le causan malestar.
– La farmacoterapia: consiste en el uso de medicamentos específicos para cada trastorno, que actúan sobre el sistema nervioso central y regulan los niveles de neurotransmisores implicados en el estado de ánimo.
– Los hábitos saludables: consisten en adoptar una serie de medidas que favorecen el bienestar físico y mental, como llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio regularmente, dormir bien, evitar el alcohol y el tabaco, practicar técnicas de relajación o meditación, o mantener una red de apoyo social.
La ansiedad y la depresión son problemas serios que afectan a la calidad de vida de las personas que los sufren. Por eso es fundamental reconocerlos y enfrentarlos con la ayuda adecuada. Recuerda que no estás solo y que siempre hay una salida.


