La terapia racional emotiva (TRE) es una forma de psicoterapia que se basa en el principio de que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y comportamientos. Según esta teoría, no son las situaciones externas las que nos causan malestar, sino las creencias irracionales que tenemos sobre ellas. Estas creencias pueden ser desafiantes y modificadas mediante el uso de técnicas cognitivas y conductuales, con el objetivo de desarrollar una actitud más racional y adaptativa ante los problemas.
La TRE se puede aplicar a una variedad de trastornos psicológicos, como la ansiedad, la depresión, la baja autoestima, las fobias, el estrés y otros. Además, se puede realizar de forma presencial o en línea, mediante el uso de plataformas digitales que facilitan el contacto entre el terapeuta y el cliente. La terapia en línea ofrece algunas ventajas, como la comodidad, la flexibilidad, la accesibilidad y la privacidad.
En este artículo te explicaremos cómo funciona la terapia racional emotiva en línea y cómo puede ayudarte a enfrentar tus miedos y reducir el estrés. También te daremos algunos consejos para aprovechar al máximo esta modalidad de tratamiento y mejorar tu bienestar emocional.
Un ejemplo de cómo la TRE puede ayudarte a superar tus miedos es el caso de María, una mujer de 35 años que sufría de agorafobia, es decir, el miedo a los espacios abiertos o con mucha gente. María evitaba salir de su casa y se sentía muy ansiosa cuando tenía que hacerlo. Su terapeuta le propuso realizar sesiones de TRE en línea, en las que le enseñó a identificar y cuestionar sus creencias irracionales sobre lo que le podía pasar si salía. Por ejemplo, María creía que si salía se iba a desmayar o a tener un ataque de pánico y que nadie la iba a ayudar. Su terapeuta le mostró evidencias de que estas creencias no eran ciertas y le ayudó a sustituirlas por otras más racionales y positivas. Por ejemplo, María aprendió a pensar que si salía podía disfrutar del aire libre y de la compañía de otras personas y que si se sentía mal podía pedir ayuda o volver a su casa. Además, su terapeuta le asignó tareas conductuales para que fuera exponiéndose gradualmente a las situaciones que le daban miedo, siempre con su apoyo y seguimiento en línea. Así, María fue ganando confianza y seguridad en sí misma y logró superar su agorafobia.


