Terapia racional emotiva conductual: desarrollando una mentalidad de abundancia y gratitud
La terapia racional emotiva conductual (TREC) es una forma de psicoterapia que se basa en el principio de que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y comportamientos. Según esta terapia, muchas de las dificultades que experimentamos en la vida se deben a creencias irracionales o distorsionadas que nos impiden alcanzar nuestros objetivos y satisfacer nuestras necesidades.
Una de las creencias irracionales más comunes es la escasez, es decir, la idea de que no hay suficiente para todos y que tenemos que competir por los recursos limitados. Esta creencia nos genera ansiedad, estrés, envidia y resentimiento, y nos hace actuar de forma egoísta y agresiva. Además, nos impide apreciar lo que tenemos y disfrutar de las cosas buenas de la vida.
La TREC nos propone cambiar esta mentalidad de escasez por una mentalidad de abundancia y gratitud. Una mentalidad de abundancia es aquella que reconoce que hay suficiente para todos y que podemos compartir y colaborar con los demás. Una mentalidad de gratitud es aquella que valora lo que tenemos y lo agradece, sin darlo por sentado ni compararlo con lo que tienen otros.
¿Cómo podemos desarrollar una mentalidad de abundancia y gratitud? La TREC nos ofrece algunas estrategias:
– Identificar y cuestionar las creencias irracionales de escasez. Por ejemplo, si pensamos que no somos lo suficientemente buenos o que no tenemos lo suficiente, podemos preguntarnos: ¿Qué evidencia tengo para sostener esta creencia? ¿Qué beneficios me aporta esta creencia? ¿Qué consecuencias negativas me genera esta creencia? ¿Hay otra forma más racional y positiva de ver la situación?
– Reemplazar las creencias irracionales de escasez por afirmaciones racionales de abundancia y gratitud. Por ejemplo, si pensamos que no somos lo suficientemente buenos o que no tenemos lo suficiente, podemos decirnos: Soy una persona valiosa y capaz. Tengo muchas fortalezas y habilidades. Tengo muchas cosas buenas en mi vida. Agradezco lo que tengo y lo comparto con los demás.
– Practicar la gratitud de forma consciente y regular. Podemos dedicar unos minutos al día a escribir o decir en voz alta tres cosas por las que estamos agradecidos. También podemos expresar nuestra gratitud a las personas que nos ayudan o nos hacen felices. La gratitud nos ayuda a enfocarnos en lo positivo y a sentirnos más satisfechos y felices.
– Cultivar una actitud generosa y solidaria. Podemos buscar formas de ayudar a los demás, ya sea con nuestro tiempo, nuestro dinero o nuestro talento. Podemos participar en proyectos sociales o ambientales, o simplemente hacer un favor a alguien que lo necesita. La generosidad nos hace sentir más conectados y útiles, y nos permite crear un mundo más justo y armonioso.
La terapia racional emotiva conductual nos invita a desarrollar una mentalidad de abundancia y gratitud para mejorar nuestra salud mental y emocional, así como nuestra relación con nosotros mismos y con los demás. Al cambiar nuestra forma de pensar, podemos cambiar nuestra forma de sentir y de actuar, y crear una vida más plena y feliz.


