¿Te sientes impaciente con frecuencia? ¿Te gustaría aprender a manejar mejor tus emociones y a disfrutar más del presente? Si es así, quizás te interese conocer la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), una forma de psicoterapia que te ayuda a cambiar tus pensamientos y creencias irracionales que te causan malestar.
La TREC fue creada por el psicólogo Albert Ellis en los años 50, y se basa en la idea de que no son los acontecimientos los que nos afectan emocionalmente, sino la forma en que los interpretamos. Por ejemplo, si piensas que necesitas ser perfecto en todo lo que haces, te sentirás frustrado y ansioso cuando cometas un error. Pero si piensas que eres un ser humano que puede equivocarse y aprender de sus fallos, te sentirás más tranquilo y confiado.
La TREC te enseña a identificar y cuestionar tus creencias irracionales, aquellas que son exageradas, absolutistas o inflexibles, y que no se ajustan a la realidad. Algunas de estas creencias son:
– Necesito ser amado por ciertas personas.
– Necesito ser perfectamente competente.
– Cierta gente debe ser castigada.
– Es terrible que ciertas cosas no vayan como yo necesito.
– No tengo la capacidad para controlar mis perturbaciones.
– Solo preocupándome continuamente puedo resolver mis problemas.
– Es más fácil evitar que afrontar las dificultades.
– Necesito a los otros.
– El pasado me determina y me afectará siempre.
– Uno debe preocuparse mucho por los otros.
– Existe una solución perfecta para los problemas.
La TREC te propone sustituir estas creencias irracionales por otras más racionales, realistas y flexibles, que te permitan adaptarte mejor a las situaciones y sentirte más satisfecho con tu vida. Algunas de estas creencias son:
– Me gustaría ser amado por ciertas personas, pero no es imprescindible para mi felicidad.
– Me esfuerzo por hacer las cosas bien, pero acepto mis limitaciones y mis errores.
– No puedo controlar lo que hacen los demás, solo puedo controlar mi reacción ante ellos.
– Hay cosas que me gustaría que fueran de otra manera, pero puedo tolerar la frustración y buscar alternativas.
– Tengo recursos para afrontar mis problemas y superar mis dificultades.
– Preocuparme demasiado no me ayuda a resolver nada, solo me genera más estrés.
– A veces es necesario salir de mi zona de confort y enfrentarme a los retos que se me presentan.
– Soy capaz de valerme por mí mismo, aunque también sé pedir ayuda cuando la necesito.
– El pasado influye en mi presente, pero no lo determina. Puedo cambiar mi forma de pensar y actuar en el aquí y ahora.
– Me importan los demás, pero también me importo yo. Busco un equilibrio entre mis necesidades y las de los demás.
– No hay soluciones perfectas, solo soluciones posibles. Elijo la mejor opción según mi criterio y asumo las consecuencias.
Si quieres saber más sobre la TREC y cómo puede ayudarte a superar la impaciencia y otras emociones negativas, te invitamos a leer este artículo o a consultar con un profesional especializado en esta terapia .


