Según la terapia racional emotiva conductual (TREC), el estrés y la presión en una relación de pareja se deben a las creencias irracionales que tenemos sobre nosotros mismos, los demás y el mundo. Estas creencias nos hacen tener expectativas poco realistas, exigencias inflexibles y juicios negativos que afectan nuestra autoestima, nuestra comunicación y nuestra satisfacción con la relación.
La TREC nos propone cambiar estas creencias irracionales por otras más racionales, lógicas y adaptativas que nos ayuden a manejar el estrés y la presión de forma más saludable. Algunos consejos para lograrlo son:
– Identifica tus creencias irracionales. Por ejemplo, «Debo ser perfecto/a para que mi pareja me quiera», «Mi pareja tiene que hacer todo lo que yo digo», «Si mi pareja me deja, mi vida no tiene sentido», etc.
– Cuestiona tus creencias irracionales. ¿Qué evidencia tienes para sostenerlas? ¿Qué consecuencias tienen para ti y para tu relación? ¿Son absolutas o relativas? ¿Hay otras formas de ver la situación?
– Reemplaza tus creencias irracionales por otras más racionales. Por ejemplo, «No soy perfecto/a, pero tengo muchas cualidades que me hacen valioso/a», «Mi pareja tiene derecho a tener su propia opinión y a expresarla», «Si mi pareja me deja, me dolerá mucho, pero podré superarlo y seguir adelante», etc.
– Practica tus creencias racionales. Repítelas a menudo, escríbelas, léelas, compártelas con tu pareja o con alguien de confianza. Busca ejemplos que las confirmen y refuercen tu autoconfianza y tu seguridad en la relación.
– Evalúa tus resultados. Observa cómo cambia tu forma de pensar, de sentir y de actuar al adoptar creencias más racionales. ¿Te sientes más tranquilo/a, más feliz, más satisfecho/a con tu relación? ¿Mejora tu comunicación y tu entendimiento con tu pareja? ¿Disminuye el estrés y la presión que sientes?
La terapia racional emotiva conductual es una herramienta muy útil para mejorar nuestra calidad de vida y nuestras relaciones de pareja. No obstante, si sientes que necesitas ayuda profesional para aplicarla o para resolver otros problemas que afectan tu relación, no dudes en consultar con un psicólogo o una psicóloga especializado/a en terapia de pareja.


