La capacidad de persuasión es una habilidad muy útil en el ámbito político, ya que permite convencer a otras personas de que adopten una postura o una acción que favorezca nuestros intereses. Sin embargo, persuadir no es lo mismo que manipular o engañar, sino que se basa en la empatía y en la inteligencia emocional. Para mejorar nuestra capacidad de persuasión, podemos utilizar algunas técnicas de psicología que se han demostrado eficaces a lo largo del tiempo. A continuación, veremos algunas de estas técnicas y cómo aplicarlas en el contexto político.
1. Técnica de la puerta/el portazo en la cara: Esta técnica consiste en hacer una oferta inicial muy exagerada y costosa para el receptor, que sabemos que va a rechazar, y luego hacer una oferta más moderada y razonable, que es la que realmente queremos conseguir. De esta forma, el receptor tendrá la sensación de que le estamos haciendo una concesión y se sentirá más inclinado a aceptar nuestra propuesta. Por ejemplo, si queremos negociar un acuerdo con otro partido político, podemos empezar pidiendo unas condiciones muy ventajosas para nosotros y muy desfavorables para ellos, y luego rebajar nuestras exigencias a un punto más equilibrado y justo.
2. Técnica del pie en la puerta: Esta técnica consiste en hacer una petición pequeña y fácil de aceptar al receptor, y luego hacer una petición más grande y difícil, que es la que realmente nos interesa. De esta forma, el receptor tendrá la sensación de que ya ha accedido a colaborar con nosotros y se sentirá más comprometido a seguir haciéndolo. Por ejemplo, si queremos conseguir el apoyo de un grupo de votantes, podemos empezar pidiéndoles que firmen una petición o que se suscriban a nuestro boletín informativo, y luego pedirles que nos voten o que nos hagan una donación.
3. Técnica de la escasez: Esta técnica consiste en resaltar la limitación o la exclusividad de algo que queremos ofrecer al receptor, para aumentar su valor percibido y su atractivo. De esta forma, el receptor tendrá la sensación de que se está perdiendo una oportunidad única o de que tiene que actuar rápido para no quedarse sin ella. Por ejemplo, si queremos promocionar una propuesta política o un programa social, podemos destacar los beneficios que tiene para un sector específico de la población o el plazo limitado para acceder a él.
4. Técnica de la autoridad: Esta técnica consiste en mostrar credibilidad y competencia sobre el tema que queremos persuadir al receptor, apoyándonos en datos, evidencias, testimonios o referencias de expertos. De esta forma, el receptor tendrá la sensación de que estamos bien informados y preparados y confiará más en nuestra opinión o recomendación. Por ejemplo, si queremos defender una postura política o una medida legislativa, podemos citar estudios científicos, estadísticas oficiales, opiniones de líderes reconocidos o casos de éxito de otros países.
5. Técnica de la simpatía: Esta técnica consiste en generar afinidad y conexión con el receptor, mostrando interés por sus necesidades, gustos o preferencias, halagando sus cualidades o buscando puntos en común. De esta forma, el receptor tendrá la sensación de que somos alguien cercano y amable y se sentirá más receptivo a nuestra influencia. Por ejemplo, si queremos ganarnos la simpatía de un electorado o de un colectivo social, podemos escuchar sus demandas, reconocer sus méritos o compartir sus valores o ideales.


