La terapia racional emotiva conductual (TREC) es una forma de psicoterapia que se basa en la idea de que nuestros pensamientos, emociones y conductas están interrelacionados y se influyen mutuamente. Según esta terapia, muchas veces sufrimos innecesariamente porque tenemos creencias irracionales que nos hacen interpretar la realidad de forma distorsionada y negativa. Estas creencias nos generan emociones desadaptativas que nos impiden afrontar los problemas de forma eficaz y satisfactoria.
En este artículo, vamos a ver cómo la TREC puede ayudarnos a superar los obstáculos y desafíos que se presentan en una relación de pareja. Para ello, vamos a explicar el método ABCDE que propone esta terapia para identificar y modificar nuestras creencias irracionales y sustituirlas por otras más racionales y adaptativas.
El método ABCDE consiste en los siguientes pasos:
– A: Acontecimiento. Se trata de identificar el hecho o la situación que nos genera malestar o conflicto en la relación de pareja. Por ejemplo, una discusión, una infidelidad, una falta de comunicación, etc.
– B: Creencia. Se trata de identificar el pensamiento o la interpretación que hacemos del acontecimiento. Es decir, qué nos decimos a nosotros mismos sobre lo que ha ocurrido. Por ejemplo, «mi pareja no me quiere», «soy un fracaso como pareja», «nunca vamos a solucionar esto», etc.
– C: Consecuencia. Se trata de identificar la emoción o la conducta que se deriva de nuestra creencia. Es decir, cómo nos sentimos o cómo actuamos como resultado de lo que pensamos. Por ejemplo, tristeza, enfado, ansiedad, depresión, evitación, agresividad, etc.
– D: Discusión. Se trata de cuestionar la validez y la utilidad de nuestra creencia. Es decir, poner en duda si lo que pensamos es cierto, lógico y nos ayuda a resolver el problema o a sentirnos mejor. Para ello, podemos buscar evidencias a favor y en contra de nuestra creencia, analizar las ventajas y desventajas de mantenerla, buscar otras posibles explicaciones al acontecimiento, etc.
– E: Nueva creencia. Se trata de sustituir nuestra creencia irracional por otra más racional y adaptativa. Es decir, reformular nuestro pensamiento de forma que sea más realista, lógico y nos ayude a afrontar el problema o a sentirnos mejor. Para ello, podemos usar afirmaciones positivas, objetivas y flexibles que reflejen nuestros deseos y preferencias sin caer en exigencias o generalizaciones. Por ejemplo, «me gustaría que mi pareja me quisiera más», «puedo aprender de mis errores como pareja», «tenemos dificultades pero podemos superarlas juntos», etc.
Aplicando este método a los problemas de pareja, podemos lograr una mayor comprensión y aceptación de nosotros mismos y de nuestra pareja, una mejor comunicación y expresión de nuestros sentimientos y necesidades, una mayor capacidad para resolver los conflictos y negociar las diferencias, y una mayor satisfacción y bienestar en la relación.


