La terapia racional emotiva conductual (TREC) es una forma de psicoterapia que se enfoca en ayudar a las personas a cambiar sus creencias irracionales y sus emociones negativas. Estas creencias y emociones pueden afectar el amor propio y el autocuidado de las personas, lo que a su vez puede generar problemas en sus relaciones, su salud y su bienestar.
La TREC se basa en el principio de que no son los eventos externos los que causan nuestras emociones, sino la forma en que los interpretamos y evaluamos. Por ejemplo, si alguien nos rechaza, podemos sentirnos tristes, enojados o avergonzados, dependiendo de lo que nos digamos a nosotros mismos sobre ese rechazo. Si nos decimos que somos indignos de amor, que nadie nos va a querer o que hemos fallado como personas, estamos alimentando creencias irracionales que nos hacen sentir mal.
La TREC nos enseña a identificar y cuestionar estas creencias irracionales y a reemplazarlas por otras más racionales y adaptativas. Por ejemplo, podemos decirnos que el rechazo es una parte normal de la vida, que no define nuestro valor como personas y que podemos aprender de él para mejorar nuestras habilidades sociales. De esta manera, podemos sentirnos más tranquilos, confiados y optimistas.
La TREC también nos ayuda a desarrollar hábitos de amor propio y autocuidado que nos permiten cuidar de nuestra salud física y mental. Estos hábitos incluyen:
– Aceptar nuestras fortalezas y debilidades sin juzgarnos ni compararnos con los demás.
– Expresar nuestras necesidades y deseos de forma asertiva y respetuosa.
– Buscar apoyo social cuando lo necesitemos y ofrecerlo cuando podamos.
– Realizar actividades que nos gusten y nos hagan sentir bien.
– Practicar la gratitud por lo que tenemos y lo que hemos logrado.
– Reconocer y celebrar nuestros éxitos y aprender de nuestros errores.
– Ser amables y compasivos con nosotros mismos y con los demás.
La terapia racional emotiva conductual es una herramienta poderosa para nutrir nuestro amor propio y nuestro autocuidado. Al cambiar nuestras creencias irracionales por otras más racionales, podemos mejorar nuestra autoestima, nuestra confianza y nuestra felicidad. Al cuidar de nosotros mismos, podemos mejorar nuestra salud, nuestra energía y nuestra productividad. Y al hacerlo, podemos mejorar también nuestra calidad de vida y nuestras relaciones con los demás.


