La autocrítica es una forma de evaluación interna que puede ser útil o perjudicial, dependiendo de cómo se aplique. Cuando la autocrítica es constructiva, nos ayuda a identificar nuestras fortalezas y debilidades, y a mejorar nuestro desempeño y bienestar. Sin embargo, cuando la autocrítica es excesiva, negativa o irracional, puede dañar nuestra autoestima y autoconfianza, y generar sentimientos de culpa, vergüenza o ansiedad.
La terapia racional emotiva conductual (TREC) es un tipo de psicoterapia que se basa en el principio de que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y comportamientos. Según la TREC, muchas de nuestras dificultades emocionales se deben a creencias irracionales o distorsionadas que tenemos sobre nosotros mismos, los demás o el mundo. Estas creencias nos llevan a tener una autocrítica destructiva que nos impide alcanzar nuestros objetivos y ser felices.
La TREC nos propone un método para cambiar nuestras creencias irracionales por otras más racionales, lógicas y adaptativas. Este método consiste en cuatro pasos:
1. Identificar la situación que nos genera malestar emocional y la autocrítica que nos hacemos al respecto.
2. Cuestionar la validez y utilidad de nuestra autocrítica, y detectar las creencias irracionales que la sustentan.
3. Reemplazar las creencias irracionales por otras más racionales, que se ajusten a la realidad y nos ayuden a sentirnos mejor.
4. Practicar las nuevas creencias racionales y aplicarlas a nuestra conducta, para lograr cambios positivos en nuestra vida.
La TREC es una terapia efectiva para manejar la autocrítica y construir una autoimagen positiva, ya que nos enseña a ser más objetivos, flexibles y compasivos con nosotros mismos. Al cambiar nuestra forma de pensar, podemos cambiar nuestra forma de sentir y actuar, y mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.


