Según la terapia racional emotiva conductual (TREC), una de las formas más efectivas de mejorar la calidad de nuestras relaciones es practicar la gratitud y la apreciación mutua. La gratitud es el sentimiento de reconocer y valorar lo que tenemos y lo que recibimos de los demás, mientras que la apreciación es el acto de expresar ese sentimiento de forma verbal o no verbal.
La TREC sostiene que muchas de las dificultades que experimentamos en nuestras relaciones se deben a creencias irracionales que nos impiden ver la realidad de forma objetiva y nos hacen reaccionar de forma negativa o defensiva. Algunas de estas creencias son:
– Debo ser amado y aceptado por todos los que me importan.
– Mi pareja debe satisfacer todas mis necesidades y deseos.
– No puedo ser feliz sin el amor de otra persona.
– Si mi pareja me critica o me rechaza, significa que no me quiere o que soy un fracaso.
– Si mi pareja hace algo que no me gusta, tengo que cambiarlo o castigarlo.
Estas creencias nos llevan a tener expectativas poco realistas y exigentes sobre nosotros mismos y sobre los demás, lo que genera frustración, resentimiento y conflicto. Además, nos hacen centrarnos en lo que nos falta o en lo que nos molesta, en lugar de en lo que tenemos o en lo que nos agrada.
La gratitud y la apreciación mutua son antídotos contra estas creencias irracionales, ya que nos ayudan a desarrollar una actitud más positiva y realista hacia nuestras relaciones. Al practicar la gratitud y la apreciación mutua, logramos:
– Reconocer y valorar las cualidades, los esfuerzos y las contribuciones de nuestra pareja, en lugar de darlas por sentado o ignorarlas.
– Expresar nuestro agradecimiento y nuestro afecto de forma sincera y frecuente, en lugar de guardarlo para nosotros o esperar a que el otro lo haga primero.
– Fomentar un clima de confianza, respeto y cooperación, en lugar de desconfianza, crítica y competencia.
– Aumentar nuestra autoestima y nuestra seguridad, al sentirnos apreciados y queridos por lo que somos, en lugar de por lo que hacemos o tenemos.
– Disfrutar más del presente y del tiempo compartido con nuestra pareja, en lugar de preocuparnos por el pasado o el futuro.
La gratitud y la apreciación mutua no son solo palabras bonitas, sino acciones concretas que podemos incorporar a nuestro día a día. Algunas formas de practicarlas son:
– Hacer una lista de las cosas que nos gustan o admiramos de nuestra pareja y decírselas con frecuencia.
– Dar las gracias por los pequeños gestos o detalles que tiene nuestra pareja con nosotros, como prepararnos el desayuno, hacernos un cumplido o escucharnos con atención.
– Sorprender a nuestra pareja con algún regalo o plan especial que sepamos que le va a gustar, como una cena romántica, un masaje o una escapada.
– Celebrar los logros o las buenas noticias de nuestra pareja, como un ascenso, un reconocimiento o una meta cumplida.
– Apoyar a nuestra pareja en los momentos difíciles o cuando necesita ayuda, como una enfermedad, una pérdida o un problema laboral.
La gratitud y la apreciación mutua son hábitos que se pueden aprender y mejorar con la práctica. No se trata de fingir o forzar un sentimiento que no existe, sino de cultivar una actitud más positiva y constructiva hacia nuestra relación. Al hacerlo, no solo fortalecemos la conexión con nuestra pareja, sino también con nosotros mismos y con la vida.


