Según la terapia racional emotiva conductual (TREC), una de las formas de mejorar la calidad de nuestras relaciones es a través de los rituales y las tradiciones compartidas. Estos son actos simbólicos que se repiten con cierta frecuencia y que tienen un significado especial para las personas involucradas. Por ejemplo, celebrar un aniversario, hacer una actividad en familia los fines de semana, o tener una palabra o un gesto que exprese afecto.
Los rituales y las tradiciones compartidas nos ayudan a fortalecer la conexión con los demás porque:
– Nos permiten expresar nuestros valores, creencias y sentimientos de forma auténtica y respetuosa.
– Nos brindan un sentido de pertenencia, identidad y seguridad emocional.
– Nos facilitan la comunicación, la confianza y el apoyo mutuo.
– Nos aportan alegría, diversión y gratitud.
– Nos ayudan a afrontar los momentos difíciles y a celebrar los logros.
Para crear y mantener rituales y tradiciones compartidas, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:
– Elegir actividades que sean significativas y placenteras para todos los participantes.
– Ser flexibles y adaptables a los cambios y circunstancias de la vida.
– Respetar las preferencias, necesidades y límites de cada uno.
– Comunicar con claridad las expectativas, los deseos y los sentimientos.
– Valorar y agradecer el esfuerzo y la contribución de cada uno.
Los rituales y las tradiciones compartidas son una forma de nutrir nuestras relaciones y de enriquecer nuestra vida. La TREC nos invita a reflexionar sobre cómo podemos incorporarlos en nuestro día a día y a disfrutar de los beneficios que nos ofrecen.


