Un día, Laura se despertó con una sensación de pesadez en el pecho. Desde que se miró al espejo por la mañana, su mente comenzó a llenarse de pensamientos críticos: «Nunca hago nada bien», «Todos me superan», «¿Por qué siquiera lo intento?». A medida que avanzaba el día, esos pensamientos parecían controlar cada una de sus decisiones. No sabía cómo escapar de ellos.
Sin embargo, todo cambió cuando una amiga le recomendó un ejercicio para desafiar esos pensamientos negativos. Laura estaba escéptica, pero decidió intentarlo. Esa noche, se sentó con una libreta y escribió las frases que más rondaban su cabeza. Luego, aplicó un método simple pero poderoso:
- Identifica el pensamiento: Laura comenzó con uno de los más insistentes: «Soy un fracaso». Era duro verlo escrito, pero era el primer paso.
- Cuestiónalo: Se preguntó: «¿Es esto completamente cierto? ¿Qué evidencia tengo a favor o en contra de este pensamiento?». Entonces recordó las veces que logró completar proyectos difíciles en el pasado, aunque ahora le pareciera insignificante.
- Reformula el pensamiento: En lugar de decir «Soy un fracaso», escribió: «A veces cometo errores, pero también tengo logros importantes que merecen ser reconocidos».
Al principio, este ejercicio se sintió mecánico, casi forzado, pero poco a poco empezó a notar una diferencia. Laura se dio cuenta de que no era esclava de sus pensamientos; tenía el poder de cuestionarlos y cambiarlos.
¿Qué puedes aprender de Laura?
Todos enfrentamos pensamientos negativos. La clave no está en evitarlos, sino en enfrentarlos con curiosidad y compasión. Recuerda que tus pensamientos no son hechos, son interpretaciones, muchas veces influenciadas por emociones pasajeras o creencias limitantes.
La próxima vez que un pensamiento negativo te invada, haz una pausa. Escríbelo, cuestiónalo y busca una manera más equilibrada de verlo. No se trata de pensar positivamente a la fuerza, sino de encontrar una perspectiva que te ayude a avanzar con más tranquilidad.
Desafiar tus pensamientos negativos no es un proceso que se logre de la noche a la mañana, pero cada pequeño paso que des hará una gran diferencia. Como Laura, puedes empezar hoy, con una simple pregunta: «¿Y si no todo lo que pienso es cierto?».
Tu bienestar emocional depende de cómo eliges interpretar tu mundo interno. Y la buena noticia es que siempre tienes el poder de cambiarlo. 🌟



