Leo era un joven diseñador gráfico que se sentía constantemente abrumado. Entre los plazos ajustados de los clientes, los mensajes de su jefe a las 11 p.m. y el bombardeo constante de las redes sociales, su mente se sentía como un smartphone viejo: lenta, saturada y llena de notificaciones inútiles.
Un día, mientras su computadora se actualizaba automáticamente, tuvo una epifanía: «¿Qué pasaría si pudiera actualizar mi cerebro como actualizo mi smartphone? Borrar aplicaciones viejas, optimizar el rendimiento y liberar espacio».
Con esta idea, decidió abordar su salud mental como lo haría con un teléfono desbordado.
Consejo 1: Borra las aplicaciones inútiles
Leo comenzó escribiendo una lista de los «programas» que ocupaban espacio en su mente: preocupaciones innecesarias, relaciones tóxicas y el hábito de revisarlo todo diez veces antes de enviar. Se dio cuenta de que la mayoría de esos procesos mentales no aportaban nada positivo. ¿La solución? Desinstalar. Con ayuda de un terapeuta, trabajó en identificar cuáles pensamientos recurrentes necesitaban «desinstalación» y empezó a practicar decir «no» a las tareas que no lo llenaban.
Hazlo tú también: Reflexiona sobre las actividades o preocupaciones que te roban energía pero no te aportan. Decide cuáles puedes soltar y empieza hoy mismo.
Consejo 2: Actualiza el sistema operativo con hábitos nuevos
Leo sabía que no podía quedarse solo con la eliminación; necesitaba algo nuevo para reemplazar lo viejo. Comenzó a meditar 10 minutos al día, creó una rutina de ejercicio suave por las mañanas y dedicó 20 minutos diarios a aprender algo nuevo, como ilustración en 3D. Estas prácticas eran como un «software más ligero» que no solo optimizaba su energía, sino que también le hacía sentir más motivado.
Hazlo tú también: Introduce pequeños cambios positivos en tu día. Prueba una actividad relajante o creativa y hazla parte de tu rutina.
Consejo 3: Revisa las notificaciones que valen la pena
Leo también se dio cuenta de que no todas las «notificaciones» eran malas. Algunos mensajes de amigos cercanos y recordatorios importantes eran necesarios para mantener su vida en orden. Así que configuró su mente (y su teléfono) para distinguir entre lo importante y lo superfluo. Aprendió a ignorar los comentarios negativos en línea y las presiones externas, concentrándose en lo que de verdad le importaba.
Hazlo tú también: Aprende a filtrar las «notificaciones mentales». Dale prioridad a lo que te nutre y minimiza lo que te drena.
Reflexión final
Como un smartphone, nuestra mente necesita mantenimiento constante para seguir funcionando de manera óptima. Actualizarse no significa cambiar quién eres, sino cuidar de ti mismo para estar en tu mejor versión. Leo concluyó su travesía mental con una frase que ahora es su mantra diario:
«Tu mente es el software más poderoso que tienes. ¡Haz que trabaje para ti, no contra ti!»
¿Y tú? ¿Qué actualización necesita tu sistema operativo mental? 🌱



