Breve Introducción Esta técnica consiste en alentarte a realizar deliberadamente acciones que has estado evitando porque conllevan una posibilidad real de «fracasar», ser rechazado o sentirte incómodo. A diferencia de los ejercicios de vergüenza (donde se busca el ridículo intencional), aquí buscas un objetivo deseable (como defender un derecho o lograr una meta) aceptando plenamente que el resultado podría no ser el ideal, demostrándote así que el «fracaso» es una posibilidad manejable y no una catástrofe.+2
Instrucciones Sencillas
- Detecta la evitación: Identifica una acción que te gustaría hacer o que sería beneficiosa para ti, pero que evitas por miedo a que salga mal o a la reacción de otros (ej. «No pido un aumento», «No invito a salir a esa persona»).
- Define el riesgo: Clarifica qué es exactamente lo que temes (ej. «Que me digan que no», «Que piensen que soy tonto»).
- Ejecuta la acción: Realiza la conducta asumiendo el riesgo calculado. No busques garantías de éxito antes de actuar.
- Debate en la acción: Si el resultado temido ocurre (te dicen que no, o te equivocas), usa ese momento para debatir enérgicamente tus creencias: «¿Es esto realmente terrible o solo incómodo?», «Mala suerte, pero sigo siendo valioso».
- Repetición: Practica con distintos niveles de riesgo hasta que tu miedo al error disminuya.
Ejemplos Claros
- Escenario Personal / Autoexigencia:
- Situación: Evitas pintar, escribir o practicar un deporte nuevo porque te aterra no ser bueno desde el principio.
- Tarea de Toma de Riesgos: Dedica una hora a practicar esa actividad nueva y comparte el resultado con alguien (o publícalo), incluso si el resultado es mediocre o imperfecto. Acepta el riesgo de no ser admirado por ello, demostrándote que tu valía no depende de la perfección de tus obras.
- Escenario Laboral o Académico:
- Situación: En las reuniones de trabajo nunca opinas por miedo a decir algo incorrecto y que tu jefe te corrija.
- Tarea de Toma de Riesgos: Levanta la mano en la próxima reunión y propón una idea o haz una pregunta, asumiendo el riesgo de que pueda ser rechazada o considerada irrelevante. Si tu idea es descartada, practica la tolerancia a esa frustración sin condenarte como empleado.
- Escenario Social / Aprobación:
- Situación: Eres tímido y nunca reclamas cuando un servicio es malo para no molestar.
- Tarea de Toma de Riesgos: Entra en una cafetería y, si el café está frío o no es lo que pediste, solicita educadamente al camarero que te lo cambie. Asume el riesgo de que el camarero pueda poner mala cara o enfadarse, entendiendo que puedes soportar esa desaprobación momentánea.
Puntos Importantes al Ejecutar
- Riesgo Psicológico, no Físico: Nunca realices actividades que pongan en peligro tu integridad física o financiera grave (no apuestes tus ahorros). Hablamos de riesgos para tu ego o tu comodidad emocional.
- El objetivo no es el éxito externo: Si pides el café y te lo cambian con una sonrisa, está bien, pero el ejercicio es más útil si el camarero se molesta y tú logras no perturbarte. El éxito es tu reacción emocional, no el resultado de la acción.
- Distinción clave: En la «toma de riesgos» intentamos conseguir algo positivo (un buen café, una opinión escuchada), mientras aceptamos la posibilidad de lo negativo. No es hacer el ridículo porque sí, es atreverse a vivir a pesar de la incertidumbre.
Conclusión
Las tareas de toma de riesgos actúan como un potente antídoto contra la parálisis por análisis y el perfeccionismo. Al acumular experiencias donde te arriesgas y sobrevives (independientemente del resultado), tu cerebro reconfigura su definición de «peligro», permitiéndote perseguir tus metas con libertad y valentía, en lugar de vivir encogido por el miedo al fracaso.
Frase de Motivación
«Quien no arriesga no pierde nada, pero tampoco gana nada. Atrévete a fallar, porque cada ‘fracaso’ soportado racionalmente es un ladrillo menos en el muro de tu miedo y un paso más hacia tu libertad incondicional.»




