«¡Piensa positivo!»
Si tuviéramos un euro por cada vez que alguien nos ha dado ese consejo frente a un problema real, bueno, seríamos positivamente ricos.
La cultura del «buen rollo» (o good vibes only) nos ha vendido la idea de que podemos manifestar el éxito y la felicidad simplemente creyendo que todo es maravilloso. Pero, ¿qué pasa cuando la realidad golpea? ¿Qué pasa cuando, en el fondo, sabes que te estás mintiendo?
Aquí es donde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) entra en la habitación y, con amabilidad, pide ver los recibos.
Durante décadas, pioneros como Aaron T. Beck y Albert Ellis (fundadores de la Terapia Cognitiva y la Terapia Racional Emotiva, respectivamente) descubrieron algo contraintuitivo: nuestro objetivo no debe ser el «pensamiento positivo», sino algo mucho más poderoso: el «pensamiento realista».
Aquí te explicamos por qué este cambio sutil lo cambia todo.
1. El Pensamiento Positivo es Frágil; el Realista es Robusto
El «pensamiento positivo» es como un barniz brillante sobre madera podrida. Funciona solo mientras no lo toques mucho. Es el «¡Soy un ganador!» que te repites en el espejo, pero que se desmorona en cuanto cometes el primer error del día.
El pensamiento realista, en cambio, dice: «Soy un ser humano competente. A veces gano y a veces cometo errores. Ambos son parte del proceso».
El remate: El pensamiento positivo es tu amigo que te dice «¡Todo es increíble!» mientras se hunde el barco. El pensamiento realista es el que dice «Ok, nos estamos hundiendo. Busca el chaleco salvavidas». ¡Francamente, prefiero al realista!
Por qué importa: El pensamiento realista te prepara para la adversidad. No se rompe cuando la realidad lo desafía, porque ya incluye a la realidad.
2. La TCC te Pide Evidencia, no Fe Ciega
El pensamiento positivo te pide que creas que eres genial. La Terapia Cognitiva de Aaron Beck te pide que compruebes si eres un «fracaso total».
El núcleo de la TCC es tratar tus pensamientos negativos (las «distorsiones cognitivas») no como hechos, sino como hipótesis. ¿Tu mente dice «Soy un inútil»? La TCC pregunta: «¿Dónde está la evidencia? ¿Qué pruebas hay a favor y en contra?».
El remate: El pensamiento positivo es un animador. La TCC es un detective. Y cuando se trata de tu salud mental, no quieres a alguien con pompones; quieres a Sherlock Holmes. ¡Elemental, mi querido paciente!
Por qué importa: Este método te saca de la tiranía de tus emociones y te entrena para ser un observador objetivo de tu propia mente. (Como se detalla en manuales como el de Beck sobre la depresión).
3. El Positivismo Ignora el Dolor; el Realismo lo Contextualiza
El «positivismo tóxico» te avergüenza por sentirte mal. Sugiere que si estás triste o ansioso, es porque no estás «vibrando alto» lo suficiente.
La Terapia Racional Emotiva (TRE) de Albert Ellis ofrece una alternativa radical: la autoaceptación incondicional. El objetivo no es nunca sentirte mal (eso es imposible). El objetivo es aceptar que puedes sentirte mal, y aún así ser una persona válida.
El remate: El pensamiento positivo te dice que si la vida te da limones, digas que es una limonada deliciosa (aunque esté agria). El realismo te dice: «Vaya, esto es un limón. ¿Qué hago con él? Quizás no me lo tengo que beber».
Por qué importa: Esto nos lleva a la verdadera meta de la TRE, que no es el éxtasis, sino la resiliencia:
…los 2 pilares fundamentales de un estilo de vida psicológicamente sano, son la autoaceptación incondicional (es decir, cambiar exigencias por preferencias en lo que respecta a uno mismo) y un alto nivel de tolerancia a la frustración (es decir, cambiar exigencias por preferencias por lo que respecta a la vida y a las otras personas).
4. El Objetivo no es Ser un «10», es Aceptar tu Complejidad
El pensamiento positivo a menudo se basa en etiquetas globales: «Soy un éxito», «Soy un imán de dinero».
El pensamiento realista nos pide que seamos específicos y dejemos de calificarnos. En lugar de decir «Soy un fracaso» (etiqueta) porque fallaste un examen, el realista dice: «Fallé este examen» (hecho).
El remate: Dejas de evaluarte como si fueras un producto en Amazon. ¡No eres un producto! Eres un proceso desordenado, glorioso e «incalificable». Libera tu carrito de la compra.
Por qué importa: Te permite fallar sin romperte. Tu valor como persona deja de estar en juego cada vez que intentas algo. Aceptas tu humanidad, con todos sus fallos y victorias.
La verdadera vibración
Al final, la salud mental no se trata de forzarte a ver un mundo color de rosa que no existe. Se trata de quitarte las gafas oscuras de la negatividad y también las gafas de colores de la positividad forzada.
Se trata de ver lo que es.
El pensamiento positivo te pide que te mientas un poco para sentirte bien. El pensamiento realista te desafía a dejar de mentirte para, finalmente, estar bien.
La pregunta que nos deja la TCC es: ¿Estamos listos para cambiar la comodidad de una bonita mentira por el poder liberador de la realidad?



