Nos pasamos la vida escuchando el consejo «¡Sé tú mismo!», como si la originalidad pura fuera el objetivo final. Pero, seamos honestos: ¿cuánto de «ti mismo» es realmente tuyo?
Desde cómo sostienes el tenedor hasta cómo gestionas una crisis, has aprendido observando a los demás.
El psicólogo Albert Bandura construyó su carrera sobre esta idea, llamándola «aprendizaje social» o «modelado». Descubrió que somos máquinas de imitación increíblemente sofisticadas. Aprendemos observando las acciones de los demás y, crucialmente, las consecuencias de esas acciones.
Esta es nuestra habilidad más poderosa y, al mismo tiempo, nuestro punto ciego más peligroso. Significa que tu entorno no solo te «influye»; te está programando activamente.
Esto nos lleva a la verdadera pregunta: si no podemos evitar imitar, ¿a quién estamos eligiendo como nuestros modelos?
1. Eres una esponja (te guste o no)
El aprendizaje por modelado es la razón por la que no necesitas quemarte para saber que el fuego quema. Viste a alguien (o a un personaje de dibujos) quemarse y tu cerebro dijo: «¡Anotado! Evitar eso».
El problema es que este proceso no filtra. No solo aprendes habilidades prácticas. Aprendes cómo reaccionar emocionalmente. Aprendes qué es «normal» en el amor, en el trabajo y en el conflicto, simplemente observando a tus padres, amigos y jefes.
El remate: Somos como el mirroring del smartphone, pero para la personalidad. ¡Ten cuidado de la red Wi-Fi a la que te conectas, porque puedes acabar descargando el virus de la neurosis ajena!
Por qué importa: Esto significa que muchas de tus «creencias irracionales» o «pensamientos automáticos», esos que la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) trabaja tan duro por cambiar, no las inventaste tú. Las heredaste por observación.
2. Cómo la terapia usa el modelado para «reprogramarte»
Si aprendiste el miedo o la ansiedad observando, también puedes aprender la calma y la valentía de la misma manera.
En la terapia, esto se usa constantemente. Se llama «modelado terapéutico». ¿Tienes fobia social? Parte de la terapia implicará que tu terapeuta modele cómo iniciar una conversación o cómo manejar un rechazo con calma. Es el núcleo del Entrenamiento en Habilidades Sociales.
El remate: Es el «mira cómo lo hago yo» de la psicología. Mucho más eficaz que el «haz lo que yo digo y no lo que yo hago» que tantos hemos oído. ¡Ver para creer, y ver para hacer!
Por qué importa: Esto desmitifica el cambio. La asertividad, la confianza o la gestión de la ira no son rasgos místicos con los que naces. Son habilidades que se pueden aprender, practicar y perfeccionar, y el primer paso es tener un buen modelo.
3. El peligro: ¿A quién estás modelando en piloto automático?
Aquí está la parte contraintuitiva. Piensa en la persona más estresada que conoces. ¿O en la más cínica? ¿O en la que se queja constantemente? Si pasas suficiente tiempo con ella, es inevitable que empieces a absorber sus patrones.
Modelamos la ansiedad de nuestros padres. Modelamos la procrastinación de nuestros compañeros de piso. Modelamos la indignación constante de nuestro feed de Twitter. Lo hacemos sin pensar, porque el modelado es, en gran medida, un proceso inconsciente.
El remate: Si tus modelos para manejar el estrés son personajes de un reality show, no te sorprendas si tu vida empieza a parecer un guion lleno de drama y malas decisiones. ¡Corten!
Por qué importa: Eres la media de las cinco personas con las que pasas más tiempo. No solo por lo que te dicen, sino por lo que te muestran. Si quieres cambiar tu vida, a veces el primer paso es cambiar de modelos.
4. Elige a tus influencias (literalmente)
La buena noticia es que puedes secuestrar este sistema para tu propio beneficio. Puedes pasar de ser un imitador pasivo a un «modelador» activo.
Identifica qué quieres mejorar (hablar en público, ser más paciente, poner límites). Luego, busca activamente modelos que ya lo hagan bien. Pueden ser mentores, compañeros de trabajo, autores, o incluso personajes de ficción bien escritos. Estudia cómo actúan, cómo hablan y, sobre todo, cómo piensan.
El remate: Puedes ser el «influencer» de tu propia vida. Menos unboxing de paquetes y más unboxing de las cualidades que admiras en otros.
Por qué importa: Esto te devuelve el control. Te da un método proactivo para construir tu identidad, en lugar de dejar que se construya por accidente.
La imitación es inevitable, pero la elección es tuya
No puedes desactivar tu capacidad de aprender observando. Es el software base con el que vienes de fábrica.
Pero sí puedes elegir en qué salas te metes, qué libros lees y a quién le das tu atención. Tus héroes y mentores no solo te inspiran; te están construS`yendo.
La pregunta final no es quién eres, sino a quién estás eligiendo parecerte hoy.


