Los trastornos de la alimentación son problemas serios que afectan la salud física y mental de las personas que los padecen. Estos trastornos se caracterizan por una relación alterada con la comida, el peso y la imagen corporal, que puede generar conductas dañinas como la restricción, el atracón o la purga.
La terapia cognitivo conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico que se basa en identificar y modificar los pensamientos y creencias irracionales que influyen en las emociones y las conductas. La TCC se ha demostrado eficaz para ayudar a las personas con trastornos de la alimentación a cambiar su relación con la comida y con su cuerpo, así como a mejorar su autoestima y su bienestar emocional.
La TCC para los trastornos de la alimentación se enfoca en cuatro áreas principales: la nutrición, la cognición, la emoción y el comportamiento. En la parte nutricional, se busca establecer un plan de alimentación equilibrado y saludable, que cubra las necesidades energéticas y nutricionales del paciente, y que le permita romper el ciclo de restricción-atracón-purga. En la parte cognitiva, se trabaja en identificar y cuestionar los pensamientos distorsionados sobre la comida, el peso y la imagen corporal, que generan insatisfacción, culpa y vergüenza. En la parte emocional, se enseñan estrategias para regular las emociones negativas, como la ansiedad, la tristeza o la ira, que pueden desencadenar o mantener las conductas alimentarias problemáticas. En la parte conductual, se fomentan hábitos saludables de actividad física, sueño e higiene, y se evitan conductas compensatorias como el vómito, el uso de laxantes o el ejercicio excesivo.
La TCC para los trastornos de la alimentación es un proceso gradual y personalizado, que requiere de la colaboración activa del paciente y del terapeuta. El objetivo es que el paciente logre una mayor autonomía y confianza en sí mismo, y que pueda disfrutar de una vida plena y saludable.

