La depresión mayor es un trastorno mental que afecta a millones de personas en el mundo. Se caracteriza por una tristeza persistente, una pérdida de interés por las actividades que antes se disfrutaban y una baja autoestima. La depresión mayor puede tener un impacto negativo en la salud física, las relaciones sociales y el rendimiento laboral o académico de las personas que la padecen.
Existen diferentes tratamientos para la depresión mayor, como la psicoterapia, los medicamentos antidepresivos y la estimulación cerebral. La estimulación cerebral es una técnica que consiste en aplicar una corriente eléctrica o un campo magnético sobre el cerebro para modificar su actividad. La estimulación cerebral puede ser invasiva o no invasiva, dependiendo de si se requiere una cirugía o no para colocar los electrodos o las bobinas.
La estimulación cerebral puede ayudar en el tratamiento de la depresión mayor al regular el funcionamiento de las áreas cerebrales implicadas en el estado de ánimo, la motivación y la cognición. Algunos tipos de estimulación cerebral que se han utilizado para tratar la depresión mayor son:
– Estimulación magnética transcraneal (EMT): se trata de una técnica no invasiva que utiliza un campo magnético pulsado para estimular el córtex prefrontal dorsolateral, una región asociada con la regulación emocional y la toma de decisiones. La EMT se aplica con una bobina que se coloca sobre el cuero cabelludo del paciente durante unos minutos al día durante varias semanas. La EMT ha demostrado ser eficaz para reducir los síntomas depresivos en algunos pacientes que no responden a los tratamientos convencionales.
– Estimulación cerebral profunda (ECP): se trata de una técnica invasiva que requiere una cirugía para implantar electrodos en el cerebro. Los electrodos se conectan a un generador de impulsos que se coloca bajo la piel del pecho o el abdomen. El generador envía una corriente eléctrica continua a las regiones cerebrales seleccionadas, como el núcleo accumbens, el área subgenual del cíngulo o el núcleo subtalámico. Estas regiones están relacionadas con el procesamiento de las emociones, el placer y la recompensa. La ECP se utiliza como un tratamiento experimental para los casos más graves y resistentes de depresión mayor.
– Estimulación del nervio vago (ENV): se trata de una técnica invasiva que requiere una cirugía para implantar un electrodo en el nervio vago, que conecta el cerebro con varios órganos internos. El electrodo se conecta a un generador de impulsos que se coloca bajo la piel del pecho. El generador envía una corriente eléctrica intermitente al nervio vago, que a su vez estimula el cerebro a través de diferentes vías nerviosas. La ENV puede influir en el estado de ánimo, la ansiedad y la inflamación. La ENV se utiliza como un tratamiento complementario para los pacientes con depresión mayor que no responden a otros tratamientos.
La estimulación cerebral es una opción terapéutica prometedora para la depresión mayor, pero también tiene algunos riesgos y limitaciones. Algunos efectos secundarios pueden ser dolor de cabeza, mareos, irritabilidad, insomnio, convulsiones o infecciones. Además, la estimulación cerebral puede tener un costo elevado y requerir un seguimiento médico constante. Por lo tanto, es importante evaluar los beneficios y los riesgos de cada caso antes de optar por este tipo de tratamiento.

