Cómo prevenir la ansiedad en los niños y adolescentes
La ansiedad es una emoción normal que todos experimentamos en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, cuando se vuelve excesiva, frecuente o interferente, puede afectar negativamente al bienestar y al desarrollo de los niños y adolescentes. Por eso, es importante saber cómo prevenir la ansiedad en los más jóvenes y ayudarles a afrontarla de forma saludable.
Algunas estrategias para prevenir la ansiedad en los niños y adolescentes son:
– Fomentar su autoestima y confianza. Los niños y adolescentes que se sienten seguros de sí mismos y de sus capacidades tienen menos probabilidades de desarrollar ansiedad. Para ello, podemos elogiar sus logros, respetar sus opiniones, apoyar sus intereses y evitar las críticas destructivas o las comparaciones.
– Enseñarles a expresar y regular sus emociones. Los niños y adolescentes que saben identificar, nombrar y gestionar sus emociones tienen más recursos para afrontar las situaciones estresantes o difíciles. Para ello, podemos escucharles con atención, validar sus sentimientos, ofrecerles consuelo y orientación y modelar conductas adecuadas.
– Establecer rutinas y hábitos saludables. Los niños y adolescentes que tienen una estructura y un orden en su vida cotidiana se sienten más tranquilos y seguros. Para ello, podemos fijar horarios para las comidas, el estudio, el ocio y el descanso, promover una alimentación equilibrada, una actividad física regular y un sueño reparador y limitar el uso de pantallas y redes sociales.
– Exponerles gradualmente a sus miedos o preocupaciones. Los niños y adolescentes que evitan aquello que les genera ansiedad solo consiguen aumentarla a largo plazo. Para ello, podemos ayudarles a enfrentarse a sus temores o inquietudes de forma progresiva, empezando por lo más fácil y avanzando hasta lo más difícil, siempre respetando su ritmo y reforzando sus avances.
– Buscar ayuda profesional si es necesario. Los niños y adolescentes que sufren de ansiedad que les impide funcionar con normalidad o que les causa un gran malestar pueden beneficiarse de una intervención psicológica especializada. Para ello, podemos consultar con su pediatra o con un psicólogo infantil o juvenil que pueda evaluar su caso y ofrecerle el tratamiento más adecuado.


