🔹 Respuesta directa (snippet):
Tu mente puede mentirte con pensamientos distorsionados que alimentan la ansiedad, la culpa o la baja autoestima, pero puedes aprender a identificarlos y cambiar la forma en que te afectan.
- El pensamiento que lo cambió todo
- El enemigo invisible: los pensamientos automáticos
- El momento en que todo cambió
- Cómo se forman las mentiras que creemos
- 5 técnicas para dejar de creerle a tus pensamientos negativos
- El clímax: un correo que no respondió (y cómo lo enfrentó)
- El desenlace: más libre, menos controlada por su mente
- Moraleja
- ¿También te pasa a ti?
- Preguntas frecuentes (FAQ)
El pensamiento que lo cambió todo
Martina tenía 34 años, trabajaba como diseñadora freelance y desde hacía meses vivía atrapada en una sensación constante de fracaso. A pesar de cumplir con sus entregas y recibir elogios de los clientes, cada vez que algo salía mal —una corrección, un cliente que se iba, una crítica menor— su mente le decía lo mismo: “No sirves para esto. Lo estás arruinando todo. Eres un fraude.”
Y lo peor era que le creía.
Martina no sabía que su mente, aunque poderosa, no siempre es una fuente confiable. Creía que cada pensamiento que surgía en su cabeza era una verdad absoluta. Y eso la hundía en un bucle de ansiedad, culpa y autoexigencia insoportable.
El enemigo invisible: los pensamientos automáticos
Los pensamientos automáticos son esas frases que surgen casi sin que te des cuenta. Son rápidos, breves, y muchas veces negativos. Como un eco persistente que juzga, critica y anticipa lo peor.
En la mente de Martina aparecían todos los días:
– “No soy suficiente.”
– “Seguro se molestó por algo que dije.”
– “No me esfuerzo lo suficiente.”
– “Voy a decepcionarlos.”
Estos pensamientos parecían verdades. Pero no lo eran.
Porque una cosa es lo que piensas.
Otra muy distinta, lo que es verdad.
El momento en que todo cambió
Martina llegó a terapia sin saber qué esperaba. Sólo quería dejar de sentirse mal. En la segunda sesión, su psicóloga le dijo algo que sonó tan absurdo que se echó a reír:
—“Tu mente no siempre dice la verdad.”
Martina frunció el ceño.
—“¿Cómo que no? ¿Quién más sabe lo que pienso?”
—“Tú piensas muchas cosas… pero no todas son ciertas. Algunas son hábitos mentales. Atajos. Ideas aprendidas hace años que hoy te hacen daño.”
Eso encendió algo en su cabeza.
¿Y si no tenía que creer todo lo que pensaba?
Cómo se forman las mentiras que creemos
Nuestra mente crea reglas basadas en nuestras experiencias tempranas. Si cuando eras pequeño te exigían perfección, hoy puedes sentir que un pequeño error equivale a un fracaso total. Si aprendiste que para ser querido hay que complacer a todos, cada desacuerdo puede doler como un rechazo profundo.
Con el tiempo, estas ideas se convierten en filtros mentales. Todo lo que vivimos pasa por esos filtros.
Pero un filtro no es la realidad.
Es solo una forma de interpretarla.
5 técnicas para dejar de creerle a tus pensamientos negativos
Aquí te compartimos algunas herramientas prácticas inspiradas en la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) que pueden ayudarte a recuperar el control:
1. Detecta el pensamiento automático
Cada vez que sientas una emoción intensa, detente y pregúntate:
«¿Qué me estoy diciendo ahora mismo?»
Identifica la frase exacta que cruzó tu mente. Escríbela si puedes.
2. Cuestiónalo como un detective
Pregúntate:
– ¿Tengo pruebas objetivas de que esto es cierto?
– ¿Estoy exagerando lo negativo o ignorando lo positivo?
– ¿Qué diría un amigo si escuchara este pensamiento?
3. Reemplázalo por uno más realista
No se trata de pensar “en positivo” de forma artificial. Se trata de ser justo contigo. Por ejemplo:
– De “Soy un desastre” a “Cometí un error, pero eso no me define”.
4. Ponle nombre a tu crítico interno
Darle un nombre gracioso o ridículo a esa voz crítica (como “el juez”, “la tía dramática” o “Don Exigente”) te ayuda a distanciarte y no tomarla tan en serio.
5. Actúa a pesar del pensamiento
No esperes a sentirte seguro o perfecto. Haz lo que valoras aunque tu mente diga que no puedes. Es en la acción donde tu mente aprende a callarse.
El clímax: un correo que no respondió (y cómo lo enfrentó)
Semanas después, Martina recibió una crítica de un cliente. Su primer impulso fue el de siempre: “¡Otra vez fallaste! Seguro piensa que eres incompetente.”
Sintió el nudo en el estómago.
Pero esta vez, hizo una pausa.
Respiró.
Identificó el pensamiento.
Lo escribió en su cuaderno de terapia.
Lo cuestionó.
Y se dijo a sí misma:
“Este cliente tiene derecho a no estar conforme. Eso no significa que yo no sirva. Solo tengo que escuchar y mejorar.”
Respondió con calma. Se ofreció a hacer los cambios.
El cliente le agradeció.
Y ella… no se desmoronó.
El desenlace: más libre, menos controlada por su mente
Martina no dejó de tener pensamientos negativos.
Pero dejó de creerles automáticamente.
Empezó a ver su mente como una máquina útil… pero no infalible.
Como una radio que a veces se sintoniza mal.
Y aprendió que ella puede cambiar la estación.
Hoy, cuando aparece una idea dura, no se deja atrapar.
La escucha, la cuestiona, y sigue adelante.
Moraleja
No puedes evitar que tu mente hable, pero sí puedes decidir si le das el micrófono.
¿También te pasa a ti?
Si sientes que tu mente te está contando historias que te dañan, no tienes que enfrentarlo solo. En terapia podemos ayudarte a detectar esos pensamientos, desmontarlos y construir una relación más sana contigo mismo.
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Preguntas frecuentes (FAQ)
❓ ¿Es normal tener pensamientos negativos?
Sí. Todos los tenemos. Lo importante es no identificarnos con ellos ni tomarlos como verdades absolutas. La clave está en aprender a cuestionarlos y no dejar que dirijan nuestra vida.
❓ ¿Cómo sé si mis pensamientos son irracionales?
Si te hacen sentir mal constantemente, te bloquean, te exigen perfección o te llevan a generalizar (como “siempre”, “nunca”, “todo está mal”), probablemente estés ante pensamientos distorsionados.
❓ ¿Qué es la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC)?
Es una forma de terapia que enseña a identificar pensamientos irracionales, cuestionarlos y reemplazarlos por creencias más útiles, lo que reduce el malestar emocional.
❓ ¿Cuánto tiempo toma cambiar mis pensamientos?
Cada persona es diferente. Pero con práctica constante y apoyo terapéutico, puedes comenzar a notar cambios significativos en pocas semanas.
❓ ¿Qué pasa si no puedo dejar de pensar en algo?
Cuando un pensamiento se vuelve obsesivo, la mejor opción es buscar acompañamiento profesional. Existen técnicas específicas para trabajar con pensamientos intrusivos y reducir su impacto.
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