En consulta es habitual encontrarse con personas que viven en un estado permanente de alerta. Cuando indagamos en su diálogo interno, casi siempre surge una justificación que parece lógica en la superficie: «Si me pongo en el peor escenario posible, nada me tomará desprevenido; pensar lo peor me prepara para afrontarlo».
Sin embargo, cuando revisamos los hechos, la realidad es muy distinta. Anticipar tragedias no genera preparación; produce desgaste fisiológico, parálisis y un sufrimiento adelantado por eventos que, en más del 90% de los casos, jamás llegan a suceder.
Desde la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), llamamos a este proceso catastrofismo o tremendismo: la tendencia cognitiva a elevar cualquier contratiempo o incertidumbre al rango de catástrofe absoluta.
1. El circuito del catastrofismo (Modelo ABC)
Para desactivar esta alarma mental descalibrada, primero debemos entender los engranajes que la mantienen encendida:
- A (Acontecimiento Activador): Una señal ambigua de la realidad (un mensaje sin responder, un síntoma físico común, un cambio organizativo en el trabajo, un error imprevisto).
- B (Creencias Irracionales):
- Tremendismo: «Si esto sale mal, será el fin del mundo; será 100% terrible y no habrá nada peor».
- Subestimación de recursos: «No podré soportarlo; me vendré abajo por completo si las cosas no salen como necesito».
- Demanda de certeza absoluta: «Debo tener la certeza total de que todo estará bien antes de poder estar tranquilo».
- C (Consecuencias):
- Fisiológicas: Tensión muscular crónica, palpitaciones, insomnio de conciliación y fatiga.
- Emocionales: Ansiedad anticipatoria y angustia desbordada.
- Conductuales: Hipervigilancia, búsqueda compulsiva de reafirmación o evitación de decisiones importantes.
2. La metáfora de las carreteras neuronales y el debate cognitivo
Cuando una persona lleva años respondiendo a la incertidumbre con pánico, ha construido una auténtica «autopista neuronal» de catastrofismo: el pensamiento viaja de forma automática hacia la ruina porque ese es el camino más pavimentado y familiar en su cerebro. Abrir una ruta racional requiere podar la maleza y transitar de manera deliberada un nuevo sendero cognitivo.
Para lograrlo, aplicamos el debate socrático de la TREC:
- Definir con rigor qué es «terrible»: En la vida real, algo verdaderamente terrible sería un evento que no admitiera ninguna posibilidad de adaptación, aprendizaje o continuidad. Perder un contrato, enfrentar una ruptura o pasar por una racha económica estrecha son eventos indeseables, difíciles e incómodos, pero no son el fin de tu existencia ni anulan tu capacidad de recuperación.
- Diferenciar probabilidad de posibilidad: Que algo sea posible en teoría (un accidente fortuito, un despido fulminante) no significa que sea probable. Tratar una posibilidad remota como una certeza inminente es un error de cálculo que paraliza la vida.
- Evaluar el costo funcional: ¿Preocuparte toda la noche por lo que pasará el próximo mes resuelve algo del problema real o únicamente te deja sin energía para operar hoy?
3. Tres pasos para reentrenar tu mente frente a la incertidumbre
- Transforma el «¿Y si pasa?» en un plan concreto: En lugar de dejar la pregunta abierta al abismo del miedo («¿Y si me quedo sin trabajo?»), responde con frialdad operativa: «Si eso llegara a ocurrir, ¿cuál sería mi primer paso? Actualizar mi currículum, contactar a mi red y ajustar gastos temporales». Definir acciones concretas apaga la rumiación abstracta.
- Calibra el termómetro emocional: Cuando sientas que la ansiedad se dispara, califica la situación del 1 al 10, donde 10 es una catástrofe irreversible. Muy pocas circunstancias cotidianas superan un 4 o 5. Reconocer que estás ante un «inconveniente de nivel 4» le quita combustible al drama mental.
- Instala la Creencia Racional Efectiva (E): Repite como autodiálogo consciente: «Sería un escenario difícil y muy desagradable, pero soy una persona adulta con recursos y la experiencia necesaria para resolverlo paso a paso».
Aprender a desmontar el pensamiento catastrófico y construir carreteras mentales orientadas a la resolución y la serenidad es una habilidad que se entrena con la guía adecuada. Si sientes que la ansiedad anticipatoria o el miedo al futuro están dominando tus días, te invito a dar el siguiente paso para trabajarlo juntos: agenda tu sesión de terapia psicológica en línea conmigo aquí.



